La web Vanitatis se cita con Silvia Oliete, la facialista de las celebridades

Hace pocos días, la periodista de belleza Yolanda Ormazábal se citó con Silvia Oliete para conocer su trabajo con algunas de las mujeres más famosas de España. Su charla, que se puede ver en el portal www.vanitatis.elconfidencial.com, versa sobre los protocolos que han convertido a la directora y fundadora de Blauceldona en una de las facilistas más solicitadas.

Ormazábal planteaba en su entrevista: ¿Sabes esas mañanas que te miras al espejo y desearías con toda tu alma no haberlo hecho? ¿Cómo es esa sensación de que en algún momento de la noche tu cara te ha traicionado?

Rasgos desdibujados en contraste con unas bolsas y ojeras dibujadísimas, cejas caídas, piel sin luz y un larga etcétera al que cada cual puede añadir sus propios agravios: un ‘buenos días’ desalentador que te obliga a hacer uso de toda tu artillería (cosmética) pesada sin ninguna garantía de que los resultados vayan a ser los deseados.

La actriz Greta Fernández y Silvia Oliete

Un masaje de remonte con lista de espera

¿Qué no darías entonces por un ¡zas! que devolviese tu rostro a sus buenos momentos? Silvia Oliete tiene esa varita mágica capaz de rejuvenecerlo cinco años. El secreto está en sus manos y en su masaje de remonte que se ha convertido en el más deseado de Barcelona, tanto que hay largas listas de espera en Blaulcelona, los dos centros de belleza que dirige.

“No es nuevo”, dice. “Lo creé hace 20 años y a lo largo de todo este tiempo lo he ido modificando, introduciendo pequeños cambios en función de la experiencia”. Un masaje de remonte tan venerado que celebrities como Alex Rivière o Macarena Gómez lo han incluido en su rutina de belleza.

Los modelos Jéssica Goicoechea y River Viiperi con Silvia Oliete

¿Cómo consigue la magia?

Silvia solo utiliza las manos. Nada de aparatos o herramientas distintas a dos manos precisas, poderosas y eficaces. “Siempre empiezo con una limpieza profunda de la piel para que esté bien oxigenada durante todo el proceso. Después, entramos ya en faena, con el masaje puro y duro. Empiezo por el cuello, remontando los tejidos, y voy subiendo hacia el rostro para trabajar de forma ascendente todos y cada uno de los músculos faciales, los pómulos y las cejas», confiesa.

«De esta forma consigo estimular la síntesis de colágeno y crear el efecto inmediato de un lifting facial”. ¿Tanto? El resultado es asombroso porque sube todo lo que en el rostro mostraba señales de caída libre: los pómulos vuelven a estar marcados, el óvalo facial definido, las cejas altas y abiertas, la piel rehidratada y luminosa.

La modelo Neus Bermejo y Silvia Oliete

El complemento de sus tratamientos faciales

Silvia incluye su famoso masaje como parte de todos sus tratamientos faciales, que conforman una lista muy amplia, y aconseja seguir la rutina en casa. No serán su técnica ni sus manos, pero aconseja utilizar un masajeador facial con nuestro cosmético limpiador porque mantiene la piel permanentemente espabilada y receptiva a otros cuidados.

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